domingo, 30 de junio de 2013



Un libro puede ser un montón de páginas escritas, que nos sirven como distracción, como también significar algo más. Hoy terminé de leer la trilogía de Cincuenta sombras, y siento una profunda nostalgia. Desde el primer día me sentí identificada con el personaje, y al concluirlo, lo afirmé más aún. Es magnífico cuando alguien puede plasmar en palabras las ambiciones de una vida ajena, en éste caso, mi vida. Aquellos que no tienen la menor idea de la historia que se esconde detrás, de lo que es el libro en sí, probablemente piensen que sólo es un relato erótico, y nada más. Sin embargo, desde mi punto de vista, va más allá. Una chica común y corriente, frágil, con mil dudas, que conoce a un hombre  aparentemente fuerte, pero detrás de esa máscara hay una persona totalmente insegura, con un oscuro pasado y pidiendo a gritos ser amado. Y ahí es donde me identifico con el personaje, la obsesión por generar un cambio positivo en la otra persona, por mejorarla y hacerla sentir querida. Por demostrarle que no todo es gris. Y como cierre, el final feliz, ese final abierto que toda mujer desea, o al menos yo. 

jueves, 27 de junio de 2013

Voy volviendo despacito
Con el sol empiezo a hablar
La mirada empapada y solitaria
De otra noche que se va
Sé que ya no duele tanto
Pero puede durar más
Las palabras con el tiempo vuelan alto
Yo quisiera ser igual y escapar
Pero ya ves, voy a empezar
A sentirme bien, desde el comienzo
No más versos sin amor, por cuidar el corazón
Ésta vez, ya no quiero pelear
Y lucharé siempre para seguir libre
Vivir triste nunca más
Éste viaje con amigos es más fácil de llegar
Asomado en la ventana
Ya la mecha se apagó
Si hay cenizas, que se noten para cuando
Sólo me encuentre yo
Pero cambio como un vuelto
No hay un día sin calor
Como un perro que llegó sin que lo esperen
Voy buscando sin razón, tu atención
Cuando vuelvas acá, donde sea que estás
Y ni tu espejo puedas mirar
Será cuando entiendas que fue demasiado
Vamos, no te dejes caer
La soledad junto al sol, no es soledad
Siempre queda algo por jugar.

martes, 18 de junio de 2013

Vive loca en su cordura y siente más que cualquiera
Su droga es vivir a pleno, se pica con humildad
Fuma consejos ajenos y aspira sinceridad


viernes, 14 de junio de 2013

Podría correr a tus brazos, sabiendo que me abrigarían del frío y la nostalgia que siento al recordarte. Podría deshacerme poco  a poco en tu boca, asesinar noches hostiles. Podría ésta madrugada, invitarte a pernoctar, y así despertar con tus brazos rodeando mi cintura. Podría consumir cigarros sin parar, sin en el humo se dibuja tu locura. Podría convocar a tu presencia, sabiendo que allí estarías para escuchar mis dolencias. Quizás envolverte en un abrazo y no soltarte más. Podría darle tregua a la guerra que yo misma declaré y decirte las palabras que, sólo por hoy, habitan en mi mente y temerosas, no quieren salir. Podría y sin embargo no puedo. Otro jueves violento y desconfiado, no quiere ceder.
Algo me dice que ya no volverás
Estoy segura que ésta vez, no habrá marcha atrás
Después de todo, fui yo a decirte que no
Sabes bien que no es cierto, estoy muriendo por dentro
He perdido las fuerzas, he perdido las ganas
Si pudiera tan sólo regresar un momento
Ahora es que te comprendo
Ahora es cuando te pierdo

sábado, 8 de junio de 2013

Ni  los, ni nos, ni vos ni yo, debemos cargar con ésta cruz. Comprender, aceptar, hicimos nuestro camino al caminar, y hoy decidimos frenar acá, no vamos al mismo lugar. Traté de hacer a mi bien tu bien, y ves que me salió mal. Dijiste hasta acá, ya fue, yo me voy, mi vida no está junto a vos. A veces Marte y Venus se llevan mal, no es cuestión de maldad. Es duro aprender a amar, y acá estoy, despidiéndome, mascando tu rencor, lo sé. No me quedó más que aceptar, soy tan culpable como vos. Yo también dejé de regar la flor de la superación. Regió mi vida al azar una vez ¿Sabés? No me gusta apostar, siempre me tocó pagar. Yo me propuse superar tu ausencia a pesar del dolor, vos preferís no analizar, seguís en busca del amor. Por más gritos de paz, por más soledad que hoy castigue mi voluntad. Por los dos ya no va más. Estoy confiando que el tiempo nos dirá que hacer. Estoy confiando que el tiempo nos dirá que así estuvo bien.


Desde aquel 2009 en que nos conocimos, siempre te recuerdo. Desde aquel 2011 en el que fuimos, siempre nos recuerdo. 

jueves, 6 de junio de 2013

Por la vida me encontré con una mujer de múltiples heridas, heridas que no llegaban a verse, pero aún así podían percibirse si se miraba más allá de su corta falda y acentuado escote. Me pidió fuego, preguntó la hora y dio las gracias. Ese pudo haber sido el fin, pero no. Algo en ella me generó intriga, llegué a sentir una extraña melancolía cuando sus ojos café se cruzaron con los míos, y no, no pude dejarla ir. 
Emprendimos un viaje sin destino, caminando sin rumbo por las oscuras calles. Escupí palabras sin sentido, entrecortadas, nunca había sido bueno en eso de empezar diálogo. Ella lo notó, sonrió, y siguió caminando rápidamente, tan segura de sí misma. Sin embargo, ahí estaba yo, perseverante, convirtiéndome en la sombra de ésta hermosa mujer. En un instante se detuvo. Sus ojos se empaparon. Las lágrimas brotaban y caían por sus mejillas, y ya no había quien pudiera detenerlas. De pronto, me encontré envuelto en un abrazo desconsolado, de esos que se extrañan, aún sin haberlos conocido. Y comenzó a contar su historia. Estaba sola y había perdido las esperanzas. A menudo se encontraba en la cama de algún extraño, apaciguando su dolor con abrazos helados. Sólo en ese entonces se sentía mejor. Supe que la gente rumoreaba que su casa era un hotel, también supe que no quería ser parte de la gente. No sé si fue su transparencia, sencillez o mis ganas de calmar su dolor, pero sentía un profundo deseo por acompañarla en un nuevo viaje, enseñarle que no todo es gris. Y en mi delirio, ella irrumpió tomando mi mano, miró mi reloj y partió, tan veloz, que imposible fue seguir sus pasos. Se desvaneció junto con mis esperanzas. Me quedé solo. Sólo yo y un otoño que brindaba hojas secas y un frío desgarrador como escenografía. 
El tiempo pasó y la encontré más de una vez. Me pidió fuego, preguntó la hora, y ya no dio las gracias. Sólo sonreía. 
No hay un felices por siempre, de hecho no hay un final. Sólo sé que a partir de aquella madrugada, mi vida ya no es igual.

martes, 4 de junio de 2013

Buscaba un príncipe azul y la vida me presentó a un payaso multicolor. Hacía malabares con mi corazón y de vez en cuando coloreaba días grises. La gente murmuraba que también era mago. Sonaba descabellado, hasta que hizo brotar sonrisas en momentos donde me creía derrotada. Sin duda podía hacer cualquier cosa que se propusiera. Decía que la vida era un sin fin de sorpresas, y atesoraba cada día como único. Con él ya no había lágrimas, soledad, ni días perdidos. Su vida consistía en disfrutar, la mía en disfrutarnos. Me hizo lugar en un pequeño hueco de su corazón, el que, más tarde, convertí en mi refugio. Comprendí que no vivía por mí, más bien pendía de su risa.

sábado, 1 de junio de 2013

Ella puede ser la cara que no consigo olvidar, un rastro de placer o remordimiento. Puede ser mi tesoro, o el precio que tengo que pagar. Puede ser la canción que canta el verano o el frío que trae el otoño. Puede ser cien cosas diferentes mientras pasa el día. Ella puede ser la bella o la bestia, puede ser la carencia o el banquete. Puede convertir cada día en cielo o en infierno. Ella puede ser el espejo de mi sueño, una sonrisa reflejada en un arroyo. Ella puede no ser lo que parece dentro de su máscara. Ella quien siempre parece muy feliz dentro de un gentío, sus ojos pueden ser tan privados y orgullosos, a nadie le permitió verlos cuando lloran. Ella puede ser el amor que no puedo esperar que termine, puede venir a mí desde las sombras del pasado, que recordaré hasta el día que muera. 

Desde el cielo a mí llegó
Una especie de amor
Que te juro, no conocía
Que partió en dos mi vida
Poco a poco iluminó
El más oscuro rencor
Me abrazaba cada noche fría
De su mano se iba la agonía
Yo no supe entregarle
Ni la mitad del corazón
No sabía lo que yo tenía
No sabía hasta que lo perdía
Era un ángel, era un sol
Era un sitio en mi canción
Un milagro que no merecía
La verdad de todas mis mentiras
Era blanco y yo era gris
En sus ojos ví el error
Que mi ego cometió
No sabía que con su partida
Se iba a ir detrás toda mi vida.