Podría correr a tus brazos, sabiendo que me abrigarían del frío y la nostalgia que siento al recordarte. Podría deshacerme poco a poco en tu boca, asesinar noches hostiles. Podría ésta madrugada, invitarte a pernoctar, y así despertar con tus brazos rodeando mi cintura. Podría consumir cigarros sin parar, sin en el humo se dibuja tu locura. Podría convocar a tu presencia, sabiendo que allí estarías para escuchar mis dolencias. Quizás envolverte en un abrazo y no soltarte más. Podría darle tregua a la guerra que yo misma declaré y decirte las palabras que, sólo por hoy, habitan en mi mente y temerosas, no quieren salir. Podría y sin embargo no puedo. Otro jueves violento y desconfiado, no quiere ceder.
No hay comentarios:
Publicar un comentario