martes, 15 de julio de 2014

Vivir

Hoy tengo mucho pasado, con errores incalculables y también unos cuantos aciertos. Tristezas que recuerdo con melancolía y batallas ganadas. Besos que erizaron la piel y abrazos que todavía espero. Un pasado lleno de miradas cruzadas y amores de bondi sin final feliz. Sonrisas que le regalé al viento y suspiros capturados en los puños de algún desconocido. Velas de cumpleaños que perdieron su purpurina. Libros releídos y otros sin concluir.  Fotos visibles en cada rincón de la casa, y las más lindas guardadas en la memoria. Un pasado con noches largas y días cortos. Dormí abrazando a la almohada y aferrada a lo imposible. Algún imposible. Tuve frío en febrero y fuegos que duraron un invierno. Personas que se fueron sin que las eche, y otras que persisten a pesar de mis enojos. Tuve dudas y certezas. Días de sonrisas frente al espejo y noches secándome las lágrimas frente a él. Tuve todo. 
Hoy tengo un presente medio nublado. No entiendo bien a dónde ir, todos los caminos están minados de preguntas. Dudas filosas. Soy perseguida por una especie de karma, el mismo que no quiere dejarme progresar. Y peleo, peleo con uñas y dientes. La vida no es un circulo, y si así lo fuera, me las rebuscaría para no volver al mismo lugar. Avanzaría.
Y mi futuro, bueno, no lo sé. Nadie lo sabe. Pero me gusta imaginar futuros alternativos, como quién mira una película e inventa otro final porque el original no le convenció. 
Imagino un futuro que, quién sabe, puede ser real mañana. Y ahí estoy, sonriendo de nuevo, temblando por la incertidumbre, pero aferrada a un nuevo comienzo. Me veo con ojos brillosos y repleta de ilusión. También diciéndome a mí misma "No lo arruines esta vez". Y quizás lo haga. Todo es posible. Pero sé que voy a disfrutar cada momento mientras dure, como siempre lo hice. Porque nadie puede arrepentirse de lo vivido si lo hizo con intensidad. Y eso, eso si que no me falta. 

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