No sé nada de la vida, o casi nada. Pero hay algo de lo que estoy completamente segura, y es que no hay nada más lindo en la tierra, que un animal. Porque muchas veces, prefiero estar en compañía de un perro, que de una persona. Elijo un lenguetazo, lleno de baba y sinceridad, a un beso helado, vacío. Un ladrido lleno de fuerza, a palabras sin consistencia, absurdas. Porque amo esos ojitos llenos de luz, que abrigan las noches más violentas, sin reclamar nada a cambio...
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