De insoportable a ameno, de ameno a insuperable
Se fue haciendo nuestro viaje habitual
Convocaste a mi talento, y de tu rostro
Desprendían risas que se hicieron mi manjar
Abrigué cada penuria que me confiabas
Y en mis entrañas, te ganaste un buen lugar
Sin quererlo y de rebote, nos encontramos
incendiándonos y dando luz a aquel placer
Que transmutó Martes opacos, por barnizarlos
De un delirio extremo que se activa en tu sommier
Reflexiono, y esta vez, me maldigo por jactarme, cada tanto,
De ser algo desdichado.
Debería reconocer que yo he sido, aquella tarde en ese patio,
Un muchacho afortunado por robarte una sonrisa
jueves, 24 de mayo de 2012
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario