miércoles, 2 de febrero de 2011

Sinceramente, ya me está rompiendo soberanamente los ovarios la gente falsa, sí, es que uno trata de hacerse el ciego y no mirar, taparse los oídos para no escuchar pelotudeces y hasta coserse la boca con tal de no generar un clima desagradable, pero… pongámonos un poco las pilas! Al principio parece solo una ironía y hasta se podría decir que causa gracia, pero llega un momento en que irrita. La pregunta es ¿con qué necesidad?, bueno, digamos que ser falso te evita inconvenientes, total quedas bien con todos, todos te “aman” y final feliz. Aunque dudo que sea así, siempre hay uno que es más vivo que vos y sabe que tu única amiga en realidad es la conveniencia. Así es, porque la falsedad y la conveniencia son compañeras de vida, de eso no queda duda alguna. Y con todo esto no quiero decir que soy la persona más transparente sobre la faz de la tierra, porque no lo soy ni lo seré, digamos que es un… descargo emocional. La verdad es que me considero una persona muy frontal, y por eso mismo tengo quilombos con todo el mundo. (Sumándole que mi manera de decir las cosas no es la mejor, claro, no voy a atribuirle todo a la frontalidad) En fin, con esto que quiero decir, que prefiero contar con los dedos de la mano a la gente que me rodea, y saber que cuento con ellos siempre, y no estar rodeada de falsos a los que solo les convenís. Los verdaderos amigos te critican de frente y te halagan por la espalda, no viceversa, aprendan de una puta vez.

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