Como el viento que silba una ilusión, como estrellas que
yo nunca habré mirado, como el árbol que nunca hizo ruido
porque nadie nunca escuchó, así se escucha mi voz. Arranco
pensando en qué dirán, si el futuro me espera para mal, si
mañana mis palabras serán tuyas. Vengo arrastrando esta
pena que ruge, y agita lamentos de un corazón roto, que a
veces, a veces tiene razón. Despacio comienzo a caminar, y no
encuentro en el suelo la verdad, si lo malo va algún día a
hacerme fuerte. Y voy a preguntarle a Dios si es que él me olvidó,
o nunca se acordó...
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