Cuando no alcanza el amor que ofreces y peleas una causa perdida, el amor se transforma en herida que no cierra y que no deja ver. Y ceder en la apuesta es tan duro... Sin apuro y sin pausa empezás a perder. Que ilusa que fui y ¿cómo olvidarte? Hoy sólo queda un recuerdo en mi corazón lerdo y en este tango gris. Que ilusa que fuí, Creí que podía ser tu dueña así-
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