Un frío alquimista que todo transforma en hielo, un autoestima ya muy adherido al suelo, & las esperanzas guardadas en un cajón. Me resulta imposible sacarlo de mi cabeza, & ruego a Dios que esto termine, para poder ser la de antes, que no llora por hombres & siempre tiene un amante. & tengo miedo a equivocarme, a sufrir, ser lastimada. Porque conozco yo el calibre de tus besos, ya no me dejo asesinar por esa boca-
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