lunes, 12 de julio de 2010

Se llamaba Soledad & estaba sola, coleccionaba
mariposas tristes; tuvo el antojo de jugar a hacer
conmigo una excepción & primero, nos fuimos a bailar
& en mitad de un te quiero me olvidó. De Esperanza no
tenía más que el nombre, la que no esperaba nada de
los hombres,  coleccionaba amores desgraciados,
soldaditos de plomo mutilados. Pero quiso una noche 
comprobar para qué sirve un corazón & prendió un
cigarrillo & otro más, como toda esperanza se esfumó.
Por eso, cuando el tiempo hace resumen & los sueños 
parecen pesadillas, regresa  aquel perfume de fotos
amarillas[...] Pero quiso quererse enamorar, como
una rubia del montón & que yo la sacara de la calle
de los besos sin amor-

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