Entraste sin preguntar, acomodaste tu risa en mi cama de sueños. Yo te empezaba a contar que no puedo convidar mas que promesas rotas. Sería lo que no fuí con tal de verte asomado al balcón de mis penas.. así que como una imbécil te escribo canciones que besan la lona.
No hay comentarios:
Publicar un comentario